29/01/2012

Algunas apreciaciones


Es sabido que cuando el expresidente extremeño, Juan Carlos Rodríguez Ibarra, nos dice lo que piensa, capta nuestra atención. Es lo que ha sucedido hoy en declaraciones al programa “A Vivir que son dos días” de la Cadena Ser. El Sr. Ibarra, afirma que no es partidario de las elecciones primarias.

Luego durante la entrevista matiza el por qué. La cultura tradicional que muchos militantes del PSOE, tienen asumida, indica que es la dirección la que propone al candidato/a y posteriormente los delegados/as representantes que asisten al Congreso confirman con mayor o menor apoyo.

La realidad del 38 Congreso es totalmente distinta. Por eso, él dice:
"A mi eso de ver a alguien diciendo: elíjame para ser líder, me da repelús", "la democracia directa y real de la forma que se está practicando", es decir, con más de 900 delegados que votarán en el 38 Congreso el próximo fin de semana, "le aterra". Argumenta que “el ganador no tendrá que someterse a la aprobación del Congreso hasta la celebración del siguiente cuatro años después”. Sin embargo, "cuando eres elegido por un órgano del partido, ante ese órgano tienes que estar dando cuentas permanentemente y sometiéndote a su aprobación", ha destacado.

Es de respetar la lectura que hace de la elección directa y participativa de los militantes. Pero, su manifestación no impide que se pueda establecer y se recoja en los estatutos de funcionamiento del partido el mecanismo que evite esa falta de control que él argumenta. Es decir, no debemos esperar cuatro años para valorar el balance de la gestión del Secretario/a General. Es más, la razón impone que un método innovador como las “primarias” debe ir acompañado del mecanismo que evite que el elegido/a, sea inmune al control del partido. En definitiva, modificación de estatutos, avance, control y participación directa de los militantes.  

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