sábado, 26 de febrero de 2011

Miserias humanas

En el silencio tranquilo de la noche quiero expresar algunas situaciones que me han impactado últimamente. Desde luego siempre relacionadas con el comportamiento que percibo de las personas.

Lo primera mención se refiere a unas imágenes que he visto sobre la manera de tratar a sus semejantes en la India. Parece que un partido de futbol atrae a muchas personas que desean ver el encuentro y dado que no hay localidades para todos, otros encargados del “orden” con palos, van desalojando al tumulto de manera sorprendente. Es decir, como si a quienes le dedicaban los estacazos no fueran personas iguales. Y como los afectados se resignaban a la agresión.

Lo anterior es un acto nimio ante la matanza de personas en Libia, generado por un sátrapa mandamás que entiende que este pueblo le pertenece y puede hacer con ellos lo que le venga en gana. Debe pensar que él y su familia son los elegidos para una vida placentera y todos los demás están a su servicio. Locos que la Comunidad Internacional debe adormecer.

Luego, en nuestra sociedad democrática tenemos lo que se conoce como “desvergüenza política”. Es decir, partidos políticos que guiados por los resultados de unas encuestas no le duelen prendas en proclamar candidato a la presidencia de una Comunidad a un señor que está imputado judicialmente. Para ser coherente reconozco, que además del caso del Partido Popular en Valencia, parece que en otras localidades de signo político distinto, también hay alguna figura de dudoso comportamiento que se presenta al veredicto de la ciudadanía.

Esto último, es lo que sorprende realmente. Estoy convencido que si la sociedad tuviera valores críticos severos con las personas sospechosas de no ejercer la ética en la gestión pública, y por tanto, sancionaran con la indiferencia a estos candidatos, estaríamos ayudando a los partidos políticos a limpiar la broza que puede haber dentro.

Termino con una alusión personal. En Getafe, la tensión serena que estamos viviendo dentro de la Agrupación Socialista, lleva a personas recién incorporadas a nuestra militancia a seguir a pies juntillas algún mensaje intencionado, y por ello, no dudan en afirmar que yo, conspiro contra el candidato y alcalde Pedro Castro.

Hay un dicho popular: “obras son amores y no buenas razones”. Ahí queda de manifiesto mi posición política en la carta abierta dirigida a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Sr. Pulido:
Yo he visto con sol llover
de claro, ponerse oscuro
y olvidar un buen querer
cuando estaba más seguro.
*
EL PONTON DE LA OLIVA