miércoles, 25 de febrero de 2015

El debate parlamentario

Al presidente del Gobierno Mariano Rajoy, el manual estadístico de datos referidos a la nueva economía de España, no le aportó credibilidad ante la sociedad que está siguiendo el debate del Estado de la Nación.

Para hacerle ver que la España que el Presidente dibuja no se corresponde con el entorno, la oposición se encargó de relatar otra realidad que indudablemente le estropeó la puesta en escena que traía preparada.

El resultado de las encuestas, ahora le obliga a tener que presentar unas iniciativas sociales que le hagan congratularse con los votantes. Lo que ocurre es, que el daño social es tan grande que ya no vale las componendas y correcciones que vengan del Partido Popular.

El trabajo dialéctico que expuso Pedro Sánchez tuvo altura de miras, Rajoy se había encargado de ocultar la situación corrupta que ataña al PP. En la réplica Sánchez sin dudarlo un instante, tiró de hemerotecas y dejó constancia de las circunstancias corruptas que afectan al Partido Popular.
La gran ventaja de tener la mochila política vacía, le permite a Sánchez afirmar, “yo soy un político limpio”. Esta aseveración descoloca a Rajoy que hasta el momento repetía una y otra vez la buena nueva de la economía. Tan nervioso le puso que le espetó, “Sr. Sánchez, espero no verlo más por aquí”.
Cosa esta, altamente difícil si los electores deciden que el PSOE con un programa político alternativo y realista confían en darle su apoyo.

Los observadores políticos concluyen que dadas las circunstancias que atraviesa el PSOE, el trabajo de Pedro Sánchez y su equipo es digno de reconocimiento. Y, lo digo debido a que cuando hoy los medios, comentan con representantes de Podemos lo sucedido en el debate, se han cuidado a la hora de definir el desarrollo, de no mezclar a los dos grandes partidos dentro de las mismas calificaciones. Desde mi punto de vista, Sánchez marcó claras diferencias políticas.

Sin embargo, cuando se le pregunta a Ciudadanos, su representante sí ofrece unas cuestiones que son responsabilidad del Gobierno de Rajoy, y que han sido omitidas en la presentación del balance presentado.

Este debate y sus posteriores conclusiones con toda seguridad habrá sido el último que se realiza con una presencia política que podemos definir de continuista. Todos los indicadores nos dicen que el de 2016 se moverá dentro de otros parámetros representativos. 

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