domingo, 15 de diciembre de 2013

La muerte de Caja Madrid

Recuerdo que cuando alguien preocupado por sus ahorros, preguntaba en la oficina al director de turno de la extinguida Caja Madrid, sobre la seguridad de su dinero, la respuesta era siempre la misma: “Si la Caja callera, España estaría muy mal”. Toda una premonición.

Con la investigación que llevó a Miguel Blesa a la cárcel, estamos conociendo las intrigas palaciegas que se traían entre sí y los negocios que se generaban bajo el manto protector del que fuera presidente de Caja Madrid.
A él, recurrían unos y otras para que fuera el asidero de grandes compras de obras de arte y colocaciones con excelentes retribuciones.

Así, conocemos que su mentor el expresidente José María Aznar, estaba interesado en que Caja Madrid, comprara varias obras de arte del pintor y escultor Gerardo Rueda. Cuyo precio ascendía a 54 millones de euros. Todavía nadie ha sabido el motivo de por qué Aznar, quería que se comprara la obra del fallecido artista.

También la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, solicitaba a Miguel Blesa puestos de especial retribución para allegados que estaban fuera de los cargos públicos. Obvia decir, que el presidente de la Caja, trataba de satisfacer a uno y otra, pero no siempre encontraba facilidades entre sus colaboradores para que se aceptaran las propuestas. Ya en ese tiempo se percibía la inestabilidad económica (2008 y 2009).
La Fundación a través de la cual se tenía que hacer la operación para construir un museo, estaba dirigida por Rafael Spottorno, que cuestiona el valor de la tasación de las obras. Esto, retrasa la negociación y José María Aznar busca intermediarios que agilicen el asunto.

Ahora, sabemos que la fallecida consejera de Caja Madrid, Mercedes De la Merced le manda un correo donde le dice al presidente Blesa, “que Aznar está triste por la negativa de la Caja a su proyecto”. Igualmente, el entonces alcalde de Madrid, “también está molesto”.  Y, se ofrece ella, por si puede hacer algo.

Mientras todo esto sucedía, ya la Caja empieza a negar el crédito a gran parte de sus clientes como consecuencia de su mala salud financiera que, años después, acabaría en el mayor rescate bancario de la historia de España.

De esto, nos enteramos gracias a la investigación que puso en marcha el juez José Elpidio Silva. Podemos concluir que el Partido Popular prioriza la ayuda a sus amigos dejando morir a la mayor Caja de Ahorros de España. Lo que vino después ya es conocido. Preferentes y otros productos de alto riesgo para sus clientes.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Es lo que tiene la Banca pública, como las cajas. Que las gestionan quienes las gestionan y como las gestionan (como se ha gestionado casi todo)
Por no hablar de la falta de profesionalidad, que ya es otro capítulo.

Saludos