miércoles, 20 de agosto de 2014

Curso escolar 2014-2015

Dando cobertura a las largas jornadas estivales que te obligan a resguardarte del calor agosteño, una de las fórmulas empleadas para pasar determinadas horas de la jornada, es la lectura.

En momentos confusos como los que estamos viviendo, no es nada desorbitado pararse y coger entre tus manos tratados de psicología que te ayuden a recolocar los pensamientos de cara al curso político y social que se avecina.
Y, uno de los acontecimientos que está en ciernes y por tanto, que trae a los padres y madres de cabeza, es el inminente comienzo del curso escolar. Cubrir las necesidades económicas que ello con lleva, no es tarea fácil en los momentos actuales.

Pero, dejando aparte la problemática económica y dado que como he dicho antes estoy leyendo tratados de psicología, el libro: `Donde tus sueños te lleven´ de Javier Iriondo, nos mantiene en un aprendizaje amplio de comportamientos que nos ayuden a sentirnos mejor.

El autor cuando se refiere al potencial humano que todos llevamos dentro puntualizando lo concerniente a la educación escolar nos reta a lo siguiente: “La educación tiene que basarse en aumentar las cualidades positivas de los niños, en vez de dividirlos, compararlos y catalogarlos mediante exámenes que, a pesar de que la intención pueda ser controlar sus progresos, únicamente sirven para medirlos, clasificarlos y crear diferencias. Entonces, aunque sea inconscientemente, los tratan en función de su potencial humano. La prioridad debe instaurar un modelo educativo que enseñe a las nuevas generaciones, desde niños, la inteligencia social y emocional, la regulación y la gestión de las emociones. Un modelo enfocado y basado en el desarrollo de la autoestima y la confianza, en los principios y valores que realmente fortalecen la personalidad, y no en crear buenos alumnos capaces de memorizar información para aprobar un examen”.

Es obvio, que cuando analizamos los planes de estudio que los gobernantes responsables del contenido de las materias educativas que deben aprender las próximas generaciones, en lugar de aplicar lo expuesto en el tratado de psicología, inciden en el aprendizaje de la competitividad que luego en muchos casos genera frustración en los estudiantes por no alcanzar los objetivos diseñados.

Desengaño, que finalmente, les conduce a visitar consultas de profesionales que le ayuden a superar lo que no aprendieron de pequeños.

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