lunes, 9 de abril de 2018

Un Máster demoledor

La ambición personal de ampliar el contenido de su currículo profesional está proporcionando a Cristina Cifuentes, una vivencia, que ella nunca hubiera imaginado.


Todas las personas tienen el derecho de ampliar sus conocimientos. Pero ello, debe de hacerse dentro de las normas establecidas y aplicadas de manera general a todos los aspirantes que deciden incrementar su sabiduría.

En el caso Cifuentes, el rosario de anomalías que se están conociendo inducen a predecir que el mencionado Máster que dice haber obtenido en la Universidad Rey Juan Carlos, si ella no aporta el trabajo realizado, se concluirá que es falso.

Para una representante política de la ciudadanía, el hecho de que todas las informaciones e investigaciones sobre la manera en que se certificó el Máster, hacen verificar que el trabajo que se les exige a los demás alumnos ella, no lo ha realizado. Si además la interesada insiste en que ella tiene un Máster y la Universidad no lo puede acreditar, está mintiendo a la opinión pública en sede parlamentaria.

La mentira y la falsedad en política están muy castigadas. Nadie que pretenda obtener la confianza de la sociedad cuando solicita su apoyo para el proyecto político que presenta, tiene credibilidad con los antecedentes que se le están demostrando a Cristina Cifuentes. Por tanto, no tiene otra salida que la dimisión de su cargo público.

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