domingo, 17 de enero de 2016

Y quedaron constituidas las cámaras

Esta semana que ha terminado, los españoles hemos sido testigos de cómo se han formado las cámaras políticas que tienen posibilidad de gobernarnos los próximos cuatro años.

Hay que reconocer que en el caso del Senado ha sido mucho más rápido que el Congreso. También, esa agilidad ha dejado alguna sorpresa que el ciudadano común no termina de comprender. Es cierto que los protagonistas se han esforzado en explicar que lo sucedido es costumbre de anteriores legislaturas y que siempre se ha llevado a cabo alguna cesión de diputados entre grupos diversos para poder conformar cada uno el propio.

Así, la gran extrañeza ha sido conocer y de manera amplificada por medios y grupos políticos, que el PSOE, cede cuatro senadores a ERC para que estos últimos, obtengan el número necesario para poder beneficiarse de las prebendas de poseer grupo propio.

Después de los resultado que han arrojado las urnas y con una difícil incógnita para perfilar la composición de un Gobierno estable que garantice la gobernabilidad, el valorar que un partido político defensor de la la unidad territorial de España, conviene y acuerda con un grupo cuyo eslogan irrenunciable es segregar a Cataluña del resto de España, es harto complicado de comprender. Sí, se dirá que la política es el arte de lo posible. Pero, en este caso y consecuencia de lo que los catalanes y su Parlament proclaman, hay que tener muy buenas tragaderas para digerir el acuerdo.

Con el incierto resultado final que se pueda alcanzar en el Congreso para formar Gobierno, y los posibles acuerdos que se puedan lograr, hay una cuestión en el Senado que pone de manifiesto su poca utilidad para defender y solucionar los problemas territoriales.

Se entiende que los distintos grupos políticos que lo forman pertenecen a todo el arco electoral que se ha presentado en todo el territorio español, y que sus representantes provienen de todas la comunidades autónomas que configuran el Estado. En el supuesto de que inducidos por la situación que persiste en Cataluña se tuviera que tratar asuntos relacionados con su competencias, nadie duda que el grupo ERC defendería con uñas y dientes aquello que ellos entienden que beneficia a su nacionalidad.
Es entonces cuando surge la pregunta: ¿los cuatros senadores socialistas si tuvieran que votar cuál sería el sentido de su voto? A no ser, que ya esté previsto que el desenlace político del trabajo realizado no producirá nunca esta situación.

Llegados a esta extremo, que a buen seguro también se producía en anteriores legislaturas, hay que tener un dato muy importante que no deben olvidar los dirigentes políticos que entran en ese juego: antes, la composición de Parlamento y Senado no era la misma que hoy conforma ambas cámaras. Y, por tanto, las voces que se escucharán generarán desconocidas consecuencias.

1 comentario:

Anónimo dijo...

“Titulo del cuadro de Juan Genovés,
pintado en el año 1976 y expuesto
recientemente en el congreso
de los Diputados”

E L A B R A Z O
*
Sentado en el zaguán de la memoria
observo con detenimiento el abrazo
emotivo, de una situación dada
no por menos esperada en el tiempo;
requerido de una reconciliación deseada.

Detener la mirada en el cuadro
es una manifestación de júbilo imaginada;
ubicado en el lugar más deseado
a su simbolismo afectivo y cordial,
exhibiéndose ante la representación popular.

El librepensamiento clandestino, fue lanzado
a la desesperada en el proceso involutivo;
duradero demasiados años en el fango
al perseguir todo atisbo de evolución
en su lucha por la libertad arrancada.

Una manifestación de regocijo
atraída por la sinrazón de la locura
donde la fuerza se impuso a la razón
sin ningún arrepentimiento demostrable
a los vencidos, ilícitamente.

La lucha por la libertad expresada
en esa madre con los brazos en alto
como si esperase a su hijo muerto
o alguien que le de un abrazo de confraternidad
y termine con su tortura dominante.

Es el símbolo del abrazo más precioso
para una reconciliación de avance
en una sociedad atrapada por la opresión
necesitada de un desarrollo social,
donde los perdedores eran siempre los mismos
y no rendirse a la evidencia de la persecución
cuyos pilares del poder van dejando estelas
para mantener una historia distorsionada.

Aunque el tiempo lo borra todo;
en el cuadro de “Genovés” queda reflejada
la situación de aquello que pudo ser y no fue,
una reconciliación pública y sincera
y olvidar la tragedia para no repetirla.

¡Que sus Señorías recuerden la componenda
y la tengan siempre en cuenta en sus alocuciones
dentro y fuera del Hemiciclo, como señal
de una transición pacífica a la española.

*
EL PONTON DE LA OLIVA
Enero de 2016