domingo, 10 de enero de 2016

Amigos catalanes

En este mismo espacio, el día 28 de septiembre de 2015, dediqué unas palabras basadas en el resultado electoral para despedirme de Artur Mas. Han tenido que pasar tres meses para poder comprobar que finalmente Arturo deja la presidencia de la Generalitat.

Ahora bien, después del tiempo pasado y con un 52% de los votantes catalanes rechazando la pretendida segregación de España, que las palabras de despedida sean: “lo que no hemos podido conseguir en las urnas lo hemos logrado con la negociación”, los catalanes que hablaron en las urnas han debido sentirse defraudados por la forma en que se consigue investir a un presidente independista.

Pero, mucho peor deben estar los tres mil militantes de CUP, que ven cómo el trabajo de años, se tira por la borda de la credibilidad, para poner sus escaños al servicio del poder. Además, con unos condicionantes que hasta ahora, no se habían dado nunca dentro del juego político de pactos y negociación.

Luego, tenemos las declaraciones estentóreas del que será nuevo President, pidiendo “echar a los invasores”. Todo un despropósito de locura política que entre todos estamos obligados a corregir más pronto que tarde.

Y para ello, el próximo Gobierno de España, debe ponerse manos a la obra. De la manera en que se consiga formar alianzas de futuro, se podrá frenar con el apoyo del pueblo catalán tanto dislate político.

Pensando en las posibles compromisos que los resultados electorales ha arrojado el 20D, y teniendo en cuenta el contenido de los programas con los que los distintos partidos han conseguido sus apoyos de los votantes, se puede entender que aunque el PSOE defiende la unidad de España, cuando le plantee al PP un acuerdo para derogar la `Reforma laboral´, la derogación de la `Ley Mordaza´ y toda una serie de cuestiones que el Gobierno de Rajoy ha implantado, a todas luces se comprende que será imposible acordar una alianza.

Si Rajoy no consigue la mayoría suficiente, Sánchez, tiene que buscar aliados que le ayuden a lograr la presidencia. Desde ese momento, Podemos, tiene que hacer un esfuerzo de lógica política que encuentre el engranaje entre el programa del PSOE y los postulados de Podemos. Porque, para este último grupo, la jugada trilera de la CUP con la entrega y sacrificio de sus diputados, los deja sin argumentos que prioricen el defendido `referéndum catalán´. La ciudadanía entenderemos los acuerdos y compromisos que ayuden a cambiar la realidad social de España.

Por lo tanto, primero se tiene que constituir el Parlamento, se tiene que elegir un Presidente, y posteriormente, la situación catalana obligará al Gobierno resultante, a tener que llevar reformas constitucionales que permitan las consultas necesarias para que el pueblo español hable y se exprese sobre la nueva realidad de la sociedad española. En definitiva, `política de muy alto nivel´.

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