viernes, 15 de mayo de 2015

Andalucía laboratorio de ensayo

El lunes 26 de enero 2015, en este mismo espacio, conocido el anuncio de adelanto electoral en Andalucía, manifesté que eran unas `elecciones arriesgadas´. Sobre todo si no se tenía la certeza segura de que se lograría la mayoría absoluta.

Los resultados electorales dieron la mayoría al PSOE-A, Susana Díaz había logrado su objetivo: que los socialistas fueran el partido más votado y por tanto con más escaños. Esto hasta el día de hoy, no ha sido suficiente para lograr ser investida Presidenta y por tanto, gobierna en funciones.

Lamentablemente, ya han sido tres las ocasiones que los grupos restantes que conforman el parlamento le han dicho “NO” a su elección para presidir el nuevo Gobierno.

Es evidente, que el resultado obtenido el 22 de marzo, aunque bueno, está teniendo consecuencias para la presidenta Díaz. El hecho de formar parte de la historia de la Comunidad como la Presidenta que ha fracasado en tres ocasiones ser investida, la deja en un lugar político inédito en nuestra democracia.

Ahora bien, el próximo día 24,  en las elecciones municipales y algunas autonómicas, los resultados de las encuestas, dibujan un panorama muy parecido a los resultados obtenidos en Andalucía y, dependiendo de la capacidad política y estrategia de cara a las generales de noviembre, de nuevo se puede repetir la escena que en Andalucía se ha repetido en tres ocasiones.

Es decir, no se llega a un acuerdo debido a que todos están mirando el futuro inmediato; y de nuevo el día 25 puede ocurrir algo parecido con respecto a los acuerdos de gobierno que se hayan de adoptar para gobernar municipios y comunidades. Están la próximas generales.

Ante esta realidad de ingobernabilidad que perjudica a la ciudadanía, se tienen que tomar decisiones firmes que corrijan la situación. España ya no es bipartidista, y por tanto, se tiene que legislar una nueva ley electoral que contenga y facilite la formación de gobiernos con los nuevos partidos que entran en el panorama político.

El laboratorio de ensayo que está siendo Andalucía tiene que dar resultados positivos para el desarrollo democrático de nuestro país.

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