domingo, 14 de septiembre de 2014

La beligerancia no es buena consejera

La importancia que tiene el Gobierno de la alcaldía de Madrid, lleva a los partidos políticos a diseñar estrategias y buscar el perfil del candidato/a más accesible que consiga atraer el apoyo de los electores a la hora de depositar su voto en las urnas.

Desde ese punto de partida, los grupos políticos barajan encuestas de tendencia de voto. Además, los medios de comunicación igualmente hacen sus sondeos y ofrecen datos resultantes de ese momento en que se realiza la encuesta.
Así, hoy el diario ABC, en su portada asegura que le Partido Popular pierde la mayoría absoluta en la capital y para poder seguir gobernando inexcusablemente necesita el apoyo de Unión Progreso y Democracia.
También, informa de la posición del PSOE y el ascenso de Podemos.


Ante esta insistente tendencia del grupo Podemos, el manual editado por los estrategas del Partido Popular, sitúan a sus dirigentes como alumnos aplicados de las políticas que se practican en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Cuba.
Hasta hoy, esa monserga repetida parece no causar efecto en el maltratado elector que padece las restricciones que otro tipo de políticas europeas están llevando al sufrimiento de muchas familias.

Lo que no considero oportuno para la recuperación del Partido Socialista Obrero Español, es que su secretario general, Pedro Sánchez, cuando es preguntado sobre Podemos, tire del manual popular y responda: “el final del populismo es la Venezuela de Chaves, la pobreza, las cartillas de racionamiento, la falta de democracia y, sobre todo, la desigualdad”.

Cuando es precisamente esa `desigualdad´ la que inspira el discurso de Podemos. No conviene destinar de antemano ataques a grupos cuyo apoyo en las urnas pueden ser necesarios para conseguir corregir la política que el PP está administrando en España.

Es cierto, que expertos economistas advierten que en Europa y en una economía sustentada en los mercados, los costes de impago de la deuda llevaría al aumento de los tipos de interés, ello, traería menos inversión y menor empleo.

Ahora bien, el austericidio que padecemos tampoco alumbra el camino que corrija precisamente el inmenso número de parados y los desahucios.
Por ello, de cara al futuro se debe conjugar diversos métodos consensuados que desde un punto de vista progresista nos lleve a la salida de esta maldita crisis.

Y, para eso, todas las ideas con sus ventajas y sus inconvenientes se tienen que poner sobre la mesa. Por lo tanto, la dirección del PSOE debe valerse de la pedagogía política para demostrar que su proyecto político es creíble y realizable capaz de corregir la desigualdad social que padecemos en España. 

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