viernes, 16 de mayo de 2014

Debate europeo

Finalmente, anoche se celebró el esperado debate sobre Europa entre el Partido Popular y Partido Socialista Obrero Español. Hay que reconocer que salvo los profesionales de los medios que están obligados a referenciar en sus comentarios y editoriales el hecho, el debate en sí tuvo poca atracción para el televidente.

Las cuotas de audiencia en las televisiones son fundamentales para que determinados programas se mantengan en la parrilla de la programación. Si el debate entre Elena Valenciano y Miguel Arias, dependiera de ello, no repetirían otra sesión. No se llegó al 10% de audiencia.

Y, es que el electorado español ya no se siente atraído por lo debates televisivos. Pero ello, no se debe a que los interlocutores no sepan estar en la escena del plató. La cuestión principal es que la sociedad española hemos aprendido que nuestro Gobierno no es independiente para tomar decisiones importantes que ayuden a corregir los problemas que tenemos.

Ha pasado con el anterior Gobierno y cuando una mayoría absoluta deposita la confianza en el PP, creyendo que los socialistas eran los culpables de la situación, valoramos que el Gobierno de Rajoy, también está sujeto a la normativa que nos dictan los organismos europeos.

Entonces un debate entre los grandes partidos españoles no atrae. Pues, conocemos de antemano que los destinos de nuestro país están sometidos a otros criterios establecidos en Europa.
No obstante, es cierto que un Estado europeo conformado con mayorías progresistas todavía despierta la esperanza de que a partir del 25 de mayo, las decisiones que se toman, consideren prioritario a las personas.

Por ello, a pesar del desencanto inicial deberíamos reflexionar si lo dejamos estar o por el contrario acudimos a depositar nuestro voto para hacer crecer a las fuerzas de progreso. Valenciano, intentó marcar las diferencias en muchos temas que los separan de los postulados que defendió Arias Cañete.

El candidato del PP, cuando se veía señalado utilizaba el recurso de la `herencia recibida´. Eso en economía todavía le pudo salvar, pero en otras leyes sociales aprobadas por el actual Gobierno de Rajoy, a nadie puede convencer. El nerviosismo le seca la boca y para justificarlo apela a la mayor capacidad intelectual del hombre. Inverosímil.

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