sábado, 1 de febrero de 2014

La Marea Malva en Madrid

Desde ayer viernes, las televisiones nos están reiterando las declaraciones que la dirección del Partido Popular está exponiendo en la Convención de Valladolid.

Comienzan con la unidad del Partido, para luego pasar a expresar que el PP, son los únicos capaces de mantener España unida. La verdad es que, tanto en una cosa como la otra, les está faltando cintura política para garantizar que así sea.

Hoy sábado, el mensaje es transmitir que el sufrimiento que estamos viviendo los españoles con la pérdida de calidad en los servicios públicos y el incremento de impuestos que nos azotan, serán aliviados en 2015, año de elecciones.

Pero, además de la convención política popular, este fin de semana también ha sucedido algo que me llena de ilusión. Que una idea que nace desde un pueblo de Asturias, haya conseguido que miles y miles de mujeres y hombres llenen las arterias principales de Madrid, desde la estación de Atocha hasta el Congreso de los Diputados en un ambiente festivo-reivindicativo, es algo que hacía mucho tiempo que no sucedía.

Antes, decía que los españoles estamos sometidos a unas restricciones económicas que provocan que muchas familias estén en situación extrema de pobreza. Que los informes sobre la economía sumergida estén desorbitados, que los salarios y las pensiones cada día pierden poder adquisitivo y que la iniciada clase media esté desapareciendo. Aunque en contraposición las familias ricas cada día acumulan más.
Pues bien, siendo gravísimo lo anterior no es fácil que la sociedad salga a la calle de la manera hoy lo ha hecho la `marea malva´ en Madrid.

Y, es que a todo lo relatado anteriormente, ahora el Partido Popular con su presidente Mariano Rajoy a la cabeza y el subalterno ministro Gallardón, han pasado la línea roja de la libertad.

Para una sociedad que ha vivido durante cuarenta años anhelando las libertades que nuestros coetáneos europeos disfrutaban y que miles de personas han perdido su vida por tratar de alcanzarlas, si un Gobierno elegido democráticamente, pretende someter de nuevo a la sociedad a la perdida de la libertades, ésta se revela.
La mitad de los habitantes de España son mujeres y son ellas y nosotros los que vemos que la nueva Ley del Aborto nos lleva a los años de las tinieblas del franquismo.
De ahí, que desde un pueblo lejano a la capital, hayan conseguido llenar las calles de Madrid en una protesta que no debe obviar el Gobierno de Rajoy.

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