jueves, 2 de enero de 2014

La nueva autoridad pública

El pasado 30 de diciembre, entro en vigor la nueva ley de Educación promulgada por el ministro Wert. Entre sus apartados novedosos hay uno que ya se aplicará de inmediato: “los profesores no universitarios tendrán consideración de autoridad pública”.

Cuando comience el curso escolar después de la festividad de Reyes, directores y profesores, legalmente serán `autoridad pública´.
Esta normativa a nivel nacional, ya la tenían reconocida los profesionales de la educación en comunidades autónomas como Madrid, La Rioja, Galicia, Aragón, Castilla la Mancha, Asturias, Cataluña y Comunidad Valenciana.
Se trata de un respaldo legal en el ejercicio de la actividad docente que puede convertirse en papel mojado, si no se mejora el contexto de trabajo de los profesores afectados por unos recortes que están incrementando la conflictividad en las aulas y empeorando la calidad de la atención que se presta a los alumnos.

Según los sindicatos, si no se corrige el incremento del número de alumnos en clase, si falta personal especializado para tratar los conflictos, y además, cuando un/a profesor/a enferma no se le sustituye hasta pasados 15 días, el problema acaba repercutiendo sobre los docentes, porque afecta al rendimiento de la clase.
`Aunque los padres son conscientes de ello, al final, ante los recortes de las administraciones, los centros y los equipos directivos son el único lugar al que las familias pueden dirigirse para presentar su queja de por qué sus hijos se han quedado sin becas de comedor o ayudas para libros´.

Inmaculada Suárez, coordinadora del Defensor del Profesor del sindicato ANPE, afirma que el reconocimiento de la autoridad del profesor/a quedará difuminada si las administraciones no la dotan de contenido real. "Se tendrá que dotar económicamente para que se puede llevar a cabo y desarrollar plenamente la ley, en todo lo que contempla de asistencia legal al profesorado, si no, servirá de poco".

Otros profesionales con experiencia acumulada dicen que los problemas son otros: sirva de ejemplo, la eliminación de la vía del bachillerato de artes escénicas, o la propia asignatura de religión, donde un alumno forma un grupo para impartir esta materia, mientras que para el resto de materias se necesitan 12 para configurar el mismo grupo.

La conclusión a la que podemos llegar es la siguiente: “si no se atiende la demanda real de los profesionales, la nueva autoridad es un brindis al sol con el que comenzamos el año 2014”.

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