sábado, 30 de noviembre de 2013

Noviembre obscurecido

El último sábado del mes ha sido testigo de masivas manifestaciones contra la reciente Ley de Educación aprobada por el Gobierno que preside Mariano Rajoy. La LOMCE es una Ley que ha unido a toda la Comunidad Escolar y a todos los grupos políticos del Parlamento para exigir su derogación inmediata.

Qué lejos queda el deseado Pacto Nacional por una Educación Pública. Cada día son más los expertos que persuaden para que se consiga consensuar una Ley que al menos sirva de soporte pedagógico a una generación.

El talante del ministro Wert, con el apadrinamiento de Mariano Rajoy genera todo lo contrario. Incluso con las nuevas tarifas universitarias ha provocado que muchas universidades públicas estén buscando mecenazgo para ayudar a aquellos estudiantes que no pueden pagarse el coste de culminar sus estudios.

Ayer en el Consejo de Ministros igualmente se aprobó la nueva Ley de Seguridad Ciudadana. La aplicación de todos los conceptos sancionadores que contiene hará que las conquistas democráticas logradas a lo largo de nuestra reciente democracia, se vean castigas. Además, deteniéndose en cada uno de los motivos que reciben el castigo se abre un abanico parcial a la hora de interpretar cuándo y cómo se está desarrollando la protesta. Y, por tanto, si se le aplica la sanción y a quién.
Es tal el despropósito, que hasta un significado representante de la Policía manifiesta que no era necesario una legislación de estas características.

En cuestiones represoras el Partido Popular no tiene límites. Ahí tenemos los métodos "disuasorios" que mutilan a los inmigrantes que pretenden entrar en España saltando las vallas de Melilla. Cuchillas que cortan de manera salvaje. Hasta el punto que un grupo de católicos practicantes como “el ministro Fernández”, se dirigen al Papa Francisco, para que interceda ante el Gobierno de España para que se eliminen este tipo armas que desgarran a quienes buscan una vida que les aleje del hambre.

"Solicitamos a Vuestra Santidad que imponga a los responsables últimos de la decisión de colocar las cuchillas en la valla fronteriza de Melilla la pena de Excomunión 'Ferendae Sentenciae', con sus correspondientes efectos y perjuicios", reza la misiva.

Nadie creyente o no, que defienda el humanismo solidario puede entender que el ministro del Interior un católico practicante y miembro del Opus Dei, decida atentar contra la vida de sus semejantes de esta manera.

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