viernes, 8 de febrero de 2013

Cine político a debate

El cartel anunciador indica que ayer la Fundación César Navarro, en Getafe, proyectó la película “El político”. El objetivo del cine club “Luz y Sombras” es abrir un espacio de análisis y debate, donde los asistentes participamos opinando sobre el asunto visionado.

El de ayer, a pesar de que tratamos una situación que nos lleva al año 1949, tuvo grandes similitudes con el escenario que vivimos en 2013.
La historia que nos relata, presenta a una sociedad campesina en plena depresión económica que espera la llegada del mesías que les promete el cambio social deseado. En cierto modo cumple, aunque los métodos empleados no sean los más éticos. Incluso, existe una libreta que recoge los aciertos y errores pasados de sus adversarios políticos. Los sobres también circulaban, no físicamente, pero sí se hacían pagos a los servicios prestados.

Socialmente queda demostrado que la ciudadanía necesita tener confianza en un proyecto, y que, cuando se pierde la ilusión, se busca otra opción que genere esperanza.

Este es el caso de lo sucedido el 20N de 2011. El PSOE pierde la confianza del electorado, porque su proyecto no crea ilusión. Entonces, se genera una esperanza en el Partido Popular, como alternativa a la solución de los problemas.
El gran desengaño que hoy tiene la sociedad española es que la ilusión depositada en el PP, se ha perdido. El Partido Popular de Rajoy, sólo ha necesitado algo más de un año para dilapidar la mayoría absoluta que había conseguido. En contraposición, el PSOE, no recupera la confianza que le negó el electorado.

Esta realidad obliga a platearse la pregunta: ¿por qué? Comprobado el desengaño que ha producido la gestión del PP, hay que insistir en que el PSOE, no ilusiona. El desapego social es un hecho indiscutible que obliga a replantearse los métodos que tradicionalmente emplean los partidos políticos. Ya no valen las listas cerradas; ya no vale la Ley electoral que tenemos; ya no vale el procedimiento interno de los representantes; ya no vale el proceso externo de elección de candidatos que nos representan; el ciudadano exige tener un contacto más directo con su representante, y éste, debe dar cuenta de la gestión realizada a su representado.

Esta es la esencia de la “regeneración política”. Voy a poner un ejemplo local: en el barrio donde vivo en Getafe, somos 8.000 habitantes, si nosotros/as hubiéramos elegido a nuestro concejal, éste/a en el Gobierno de la Corporación, tendría que defender que no solamente se tienen que realizar proyectos en el centro de la ciudad. Él, tiene que cumplir con el compromiso adquirido con los votantes de su barrio, y por ello, las inversiones y programas tienen que descentralizarse y llegar a todos/as.

Entiéndase que estas ideas son revisables y mejorables, pero en esa línea tiene que actuar el Partido Socialista Obrero Español, para recuperar la confianza y la ilusión del electorado.

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