jueves, 9 de agosto de 2012

Involución social

La regresión que la sociedad estamos apreciando con las medidas adoptadas por el Gobierno popular que preside Mariano Rajoy, hace que se tomen posicionamientos radicales ante tanta agresión para determinados sectores. Sin embargo hay otros colectivos que siguen protegidos.

Así, es indignante que la tan cacareada medida limitando el sueldo de los ejecutivos financieros que gestionan entidades que han sido intervenidas y financiadas con dinero público, al final se haya quedado en algo nebuloso que con los correspondientes trapicheos, definitivamente pueden seguir cobrando suculentos sueldos.
Incluso, siguen las mismas personas sin dejar paso al relevo generacional que impulse nuevos métodos en el desarrollo de la actividad financiera.

La contraposición a lo anterior está en la posible eliminación de los 420 euros que los parados que han agotado todas las prestaciones, y no encuentran trabajo, pueden llevar a su casa para paliar las necesidades básicas.
Recortes, ajustes, reducción de servicios consolidados, hacen que la sociedad cada día nos preguntemos y mañana qué. Sabemos que en los comedores escolares, ahora los niños que puedan llenar el Tupperware en casa, comerán los demás…… Esto, es una locura cuyo ahorro no conduce a paliar la crisis en la que estamos inmersos.

Igual ocurre con la supresión de la sanidad pública para el colectivo de inmigrantes sin papeles. Esta medida de aplicarse severamente puede generar un conflicto social muy grave. Nadie niega que se debe desterrar todo lo que se identifique con turismo sanitario, pero a quién se le pretende aplicar la supresión nada tienen que ver con ese colectivo.

En la Comunidad de Madrid, que se caracteriza por ser la avanzadilla, en la implantación de recortes y subida de impuestos, nos encontramos con la duplicidad de tasas universitarias que van a impedir que muchos estudiantes con presupuestos familiares muy ajustados no puedan continuar sus estudios. Esta medida tuerce la proyección igualitaria del futuro social. Sumada a la enorme subida de los precios de las escuelas infantiles, hace que no se pueda conciliar la vida laboral y familiar. Luego tenemos a los mayores dependientes, este colectivo va a sufrir como nadie las consecuencias de la reducción de las ayudas públicas.

Debemos reflexionar y admitir que ante un panorama como el descrito, se pueden producir situaciones espontáneas que digan ¡BASTA, LO PRIMERO COMER!

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