domingo, 13 de diciembre de 2009

En memoria de mi amiga

Has elegido un día frio para decirnos adiós. Pero, tu familia, amigos y compañeros te vamos a dar el calor necesario para el último viaje. Aunque nuestra relación no ha sido histórica, sí me atrevo afirmar que teníamos afinidad bilateral en muchos conceptos de la vida social y política.

Presidías la Asociación de Vecinos Caserío de Perales, y además formabas parte del último Consejo Político Local de Izquierda Unida de Getafe.
Aunque yo, milito en el Partido Socialista de Getafe, nuestra manera de entender el ejercicio de la política nos hacía platicar mucho sobre las formas y el fondo de la política con MAYÚSCULAS. Ese, era nuestro punto de coincidencia: "lealtad, transparencia y buena gestión del servicio público". Y, sobre todo que sabía que tú nunca me ibas a traicionar utilizando la política con letras pequeñas. Así sumábamos las fuerzas de nuestras Asociaciones, cuando los habitantes de Perales del Río, corrían el riesgo de ser agredidos, -sobre todo las amenazas en el medio ambiente-, y consecuencia de ello estuvimos juntos con otros Vecinos y Alcalde de Getafe, en el banquillo de los acusados.

La historia más apasionante de tu vida, la conocí regresando a Perales del Río, cuando salimos del despacho del Defensor del Pueblo: “dos hermanas gemelas, tiempos de la posguerra franquista, necesidades familiares, separación de tus padres, reparto de las hijas, te marchas con tu padre a Italia, te casas con un conocido de él, tienes una hija, te agobia los principios creyentes del marido, decides separarte y el precio es volver a España, sin tu hija”.
Este relato extractado, tenía muchos y diversos matices que incluso pensaba que podían ser útiles a la sociedad. El destino no ha querido.

Carmen, me he atrevido a dejar constancia de ello, para demostrar que era verdad la empatía mutua. Por ello, me sentía muy mal cuando en los círculos políticos pensaban que había conspiración contra alguien a quién tú criticabas por su gestión pública y yo era cómplice porque me relacionaba contigo. Éramos leales con nuestra militancia pero rigurosamente independientes el uno de la otra.

Y así, lo entendía perfectamente Javier Corredor, tu marido. Persona comprometida con la actividad asociativa. Él, sabía que a pesar de la fragilidad física, necesitabas la actividad social como alimento emocional y te animaba hasta el final. Para con Javier, tus hijos y nietos, mi familia nos solidarizamos con su sentimiento.
A ti Carmen, allí donde vayas cuando algo no te guste y lo consideres injusto ¡a protestar con fuerza! Adiós amiga, María del Carmen Pina Sánchez.