viernes, 7 de diciembre de 2007

En memoria

La Constitución española ha cumplido su 29 aniversario. En tan señalada fecha, el principal homenaje y recuerdo ha sido para los dos jóvenes españoles, miembros de la Guardia Civil, asesinados por ETA.

La Constitución, en su Artículo 104, dice:
Las Fuerzas y Cuerpos de seguridad, bajo la dependencia del Gobierno, tendrán como misión proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana.
Para poder ejercer libremente nuestros derechos con seguridad, ellos, estaban haciendo su trabajo. Y les quitaron la vida. Es justo, el merecido reconocimiento.

Acto institucional
Perfil biográficoEn lo que ha sido su acto de despedida como presidente del Congreso, Manuel Marín, ha querido manifestar institucionalmente, lo que ha sido la VIII Legislatura. “Dura y compleja”. Además, advierte que "no se puede repetir una legislatura tan dura y ruda como la actual" y que hay que volver a "la política de mayúsculas".

Quiero recordar que cuando se practica “la política con mayúsculas” el ejercicio de la misma, es uno de los trabajos más encomiables por el servicio que se presta a la sociedad. Por ello, me sumo a la reivindicación del presidente del Congreso "la presión de la opinión pública" tiene que llevar a los grupos parlamentarios a "intentar el entendimiento, dejando de acumular reproches".

Y es que nos hemos pasado casi cuatro años pidiendo por activa y pasiva que se cejara de crispar. La crispación como manera de hacer política, tiene unas consecuencias imprevisibles y se pueden manifestar en cualquier evento. Recordemos los cinco minutos de silencio en el Ayuntamiento de Madrid, en homenaje del agente asesinado y que no se respetaron por los insultos de los asistentes. El respeto y la convivencia por encima de todo. De ahí, la gran importancia del ejemplo ofrecido de nuestro dirigentes.

Esperemos que la recomendación hecha por el insigne presidente del Congreso, más la presión social de la ciudadanía, cambien los modos y las formas. Aprovecho la ocasión para reconocer públicamente el excelente trabajo hecho por el Sr. Marín.

1 comentario:

Alicia dijo...

Manuel Marín o la pérdida del tercer puesto del Estado

Al parecer, los políticos que abandonan la política, bien porque pierden unas elecciones –caso de Al Gore en USA-, bien porque reciben el aviso, directa o indirectamente, de que dejen el puesto a otro –caso de Manuel Marín como presidente del Congreso-, se dedican a los aspectos del cambio climático. Y yo me pregunto: ¿por qué no lo hacen cuando están en activo y son más influyentes y pueden aportar mucho más?
El PP, desde que perdió las elecciones de 2004, con Aznar a la cabeza, no ha digerido la derrota electoral. Inició así, una campaña de crispación, que termina de la misma forma que empezó. Rajoy, con un más que mediocre equipo, sólo ha sabido seguir las directrices que solapadamente le iba marcando su anterior líder, teniendo como exclusivo punto de referencia su machacona obsesión por todo lo que hacía o dejaba de hacer Zapatero. ¡Quo vadis Rajoy!.
La VIII Legislatura se cierra con un importante y efectivo paquete de reformas sociales y con la oportunidad manifiesta que se ha brindado a la izquierda abertzale, lamentablemente desperdiciada. A partir de ahora, legitimada la negociación sin éxito de los poderes del Estado, los que se han apartado de la convivencia sólo conocerán la ruda y dura cárcel. El tiempo se les ha agotado.
Marín dice que hay que volver a “la política de mayúsculas”, pero, parece olvidar, que la discusión sin sentido del límite se inició cuando el Partido Popular fue derrocado del Gobierno de la Nación. Independientemente, el entendimiento, en cualquier democracia clásica, se acompaña también con el reproche y no por ello se deja de desarrollar un sistema democrático que siempre ha de ser activo, vivo, dinámico, algo parecido a lo que ocurre en la propia sociedad, en el fútbol, en la familia, en la empresa. La discusión no por dura deja de ser real y, a veces eficaz. Puede ser tan ruda como se quiera, pues, no nos engañemos, los hombres en convivencia son pasto de sus diferencias. Si, a veces, trasladásemos al Parlamento, la feroz pugna de la sociedad, la Legislatura que se acaba sería un camino de rosas. Por supuesto, que hay que discutir, y si en temas importantes no se llega a un consenso, corresponde exclusivamente al Ejecutivo actuar en consecuencia teniendo en cuenta que es el Gobiernos de todos, incluyendo esas mal llamadas minorías que representan en la práctica a una mayoría que tiene el legítimo derecho a ser escuchada y respetada.
El PP, gobernó con “rodillo”. El PSOE, ha gobernado con pautas de sincero entendimiento. Serán responsables otros, de no acudir a la llamada.
Marín, se despide con grandilocuencia de palabras que no dejan de ocultar cierta acritud o un tanto de reproche rencoroso ¿Por qué ha perdido el puesto? El veterano político ha de saber que de la misma forma que accedió a dedo, a dedo debe dejar a otro que no se crispe tanto ante la crispación, que, por otro lado, es natural, en un régimen democrático.