lunes, 2 de julio de 2007

Con intención de mejorar el mundo

La noticia que publica elplural.com, me impulsa a reflexionar sobre la insensatez que existe en la mente de Esperanza Aguirre, presidenta de la Comunidad de Madrid. Dice ella, que “está decidida a que quien quiera hacer una objeción de conciencia a la asignatura de Educación para la Ciudadanía en Madrid la pueda hacer”.

Es decir, que se suma con su política educativa a la campaña que está preparando la cúpula de la Iglesia Católica española, contra el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero.
Por más esfuerzo mental que hago para poder comprender qué puede haber detrás de tan malévola decisión, declaro que no soy capaz de concebir su último fin.
LEY ORGÁNICA 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

Entre sus principios y fines, la Ley de Educación se marca el logro de “La transmisión y puesta en práctica de valores que favorezcan la libertad personal, la responsabilidad, la ciudadanía democrática, la solidaridad, la tolerancia, la igualdad, el respeto y la justicia, así como que ayuden a superar cualquier tipo de discriminación”.

Ante tan loable objetivo, uno se pregunta dónde está el daño que la Iglesia dice que se hace al ser humano. Es este perjuicio lo que impulsa a la Sra. Aguirre, hacer proselitismo contra la mencionada Ley.

Por la riqueza humanitaria que aporta al concepto de Educar para la Ciudadanía, quiero que valores la estipulación que hace la organización IO.
En Intermón Oxfam apostamos por educar para una ciudadanía global, que significa educar con la intención que se produzca una transformación progresiva en los valores, actitudes y comportamientos de nuestro alumnado. Queremos fomentar el respeto y la valoración de la diversidad como fuente de enriquecimiento humano, la defensa del medio ambiente y el consumo responsable, el respeto de los derechos humanos individuales y sociales, la valoración del diálogo como herramienta para la resolución pacífica de los conflictos, la participación, la corresponsabilidad y el compromiso en la construcción de una sociedad justa, equitativa y solidaria.

Estos, son valores humanos que la sociedad del siglo XXI, debemos defender a capa y espada. Rechazando tajantemente cualquier política que impida su aprendizaje y puesta en práctica.

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