martes, 9 de enero de 2007

Que no rompan la solidaridad

Las personas que por una razón u otra dedicamos tiempo a la actividad voluntaria, tenemos un sentido avivado de la solidaridad. Y cuando ésta, no es valorada por los responsables políticos, nos sentimos estafados.

Así deben sentirse todas aquellas madres que un día les solicitan que para tratar un futuro problemas de leucemia, sería beneficioso que donarán el cordón umbilical de su recién nacido hijo/a. Lógicamente, la persona no egoísta y solidaria acepta sin ningún tipo de reserva.
En la Comunidad de Madrid, se produce un alto porcentaje de donaciones de todo tipo, y desde que la ciencia médica demuestra los beneficios de la sangre de los cordones umbilicales los hospitales públicos se ponen a trabajar en ello; y hasta el Gobierno regional saca una ley para crear bancos privados de gestión umbilical.

Lo que se desconocía era la dejadez y falta de sensibilidad humana que los responsables sanitarios de nuestra Comunidad, han tenido ante la demanda de medios públicos para poder guardar esta materia en sitio seguro. Y ante la solicitud de disponer de los instrumentos para llevarlo a cabo, los profesionales sanitarios la única respuesta que reciben de la Consejería de Sanidad, es “el silencio administrativo”. Consecuencia de ello, ¡se ven obligados a tirarlos a la basura! Desconocemos cuántas vidas se podrían haber salvado si hubiesen estado disponibles ante una necesidad.

Como ya es costumbre y tradición el Sr. Lamela, Consejero de Sanidad del Gobierno de Esperanza Aguirre, se despacha a gusto diciendo que: “él no era responsable en la fecha que se produce el hecho”. De ahí la coherente petición de comparecencia que hace el Partido Socialista de Madrid: “Tiene que ser la propia Aguirre quien de explicaciones de lo sucedido, dada la gravedad de los hechos, que vuelve a mostrarnos la realidad del deterioro de la sanidad madrileña conducida por su Gobierno y su Consejero, el señor Lamela”.

La sociedad madrileña tenemos necesidad de conocer en profundidad que intereses sanitarios existen cuando desde lo público no se muestra afinidad en la gestión de este material y sin embargo, se reglamenta el funcionamiento privado ¡Queremos la verdad!

Independientemente de lo que acontezca, la sociedad española debemos seguir siendo solidarios en la donación pública de órganos que beneficien a cualquier ser humano que lo necesite.

Para terminar y dada la importancia del asunto pendiente, y porque es necesario llegar a un punto de encuentro, atiende el llamado de Enclave Socialista, 59.

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